El hotel Biron es un edificio que llama la atención y su increíble arquitectura, además, de estar rodeada por tres hectáreas de uno de los jardines más bellos de toda la ciudad de París. Entre sus muros, hoy en día, nos encontramos con el Museo Rodini, donde nos encontramos con diversos períodos, unos de esplendor y otros de decadencia. Sin duda, el edificio tiene una historia única. Lo encontramos tras la cúpula de Les Invalides, una de las atracciones turísticas más importantes de la ciudad parisina. Dicho edificio fue un encargo de Abraham Peyrenc de Morais, un nuevo rico, durante los años 1728 y 1730. Lo que llama más la atención de dicho edificio son sus magníficas fachadas y las máscaras que encontramos sobre la ventana, que se unen a la belleza y al refinamiento que encontramos en la decoración interior. Cuando murió Peyrenc, en el año 1753, tanto el edificio, con las tierras, se vendieron al Mariscal de Biron, quien transformó dichos terrenos para convertirlos en uno de los jardines, de toda la ciudad de París, más delicados, reputados y admirados. Incluso, llegó a ser alquilado para servir como escenario de bailes públicos. En ese momento, se inició su deterioro. En 1820, comenzó su peor etapa, ya que el hotel fue donado a la Sociedad del Sagrado Corazón de Jesús, donde se vivían las hijas de los aristócratas y de la nobleza, sin ningún tipo de lujo, ni calefacción ni agua caliente. Entre 1875 y 1876, se levantó la capilla que es donde hoy celebran las exposiciones temporales. En el año 1905, pasó a ser propiedad del Estado, y fue la residencia de grandes artistas como Cocteau, Rodic, Matisse… Rodic decidió organizar allí sus trabajos; pero, no la llegó a terminar. En 1919, el museo abrió las puertas.Y, con el paso de los años, se decidió que lo mejor era que se convirtiera en un museo.
Foto: fuente




